Una amiga estuvo con un blogger (oh, el clásico un amiga). No lo conoció a través de esta faceta, sino como en los -¿siempre mejores?- viejos tiempos: en persona.

Cuando me lo contó solté el clásico -pero muy pasado de moda- ¿y no tienes por ahí alguna foto?- me miró con cara de !qué tía que eres! y me dijo: "está en mi hi5". OK. Curiosa Pink no solo conoció al galán, sino a los sobrinos del galán, a los abuelitos del susochico, a sus compañeros de trabajo, a sus ex, y de tener más tiempo la Pink hubiera podido conocer a sus 267 ¿conocidos?/¿amistades?

Pueblo chico, infierno grande. La cibercomunidad nos enyuca sus productos pero no funciona como una copia de las relaciones fisicas. El chico tenía cuanto artificio virtual gratuito existiera: tarjeta de presentacion (HI5), diario personal (blog), Second Life -una realidad sucedánea a la suya en la virtualidad- y cuanto se pueda pedir para crearse una identidad alterna.

Pero, paradójicamente, la tarjeta de presentación personal termina presentando más al entorno que al sujeto (o la imagen del sujeto se constituye -construye-a partir de sus relaciones), o sea, de personal: wiflas. Paradójicamente, también el diario personal deja de serlo para convertirse en público: adiós los candorosos cuadernos perfumados y con llavecita. Qué decir del Second Life que hasta cotiza en bolsa: avatares de la posmodernidad.

Volviendo al enamorado de mi amiga, pues seguí el romance vía sus post (y por el nivel de detalle -chismografía-prefería los post de del novio que los de mi amiga) al igual que ella descubrió brotes de alerta roja en su relación (embrionarios flirteos del susodicho con una nueva contacto a través de sus post) e ipso pucho hizo cruce de información: conoció a la colada vía foto hi5).

¿Por qué ponerse y exponerse de esta manera? Sé de muchos bienintecionados blogs que han cerrado porque la información vertida a sido usada en su contra (hace un par de años leíaa una blogger llamada Verónica que anunció su retiro de las lides por estos inconvenientes). El enamorado ni se dio por aludido. No tenía por que darse tampooco. Vamos aún no había delito. Pero más allá de la personalidad Holmes de mi amiga, de que su bienamado dejaba huellas, las dejaba. La virtualidad no es tu otra vida.

La cautela parece ser la consigna para el mundo físico pero la virtualidad no es un papel que lo soporta todo. La virtualidad te cobra, siempre te pasa factura. Nada es gratis en la vida. Ni tu cuenta hotmail ni los artificios gadgets que abundan por ahí. Algo ingenuo creer que el asunto es cuestión de publicidad, banners y engrosar bases de datos de correo basura como gran precio. El gran precio a pagar es algo más faustesco. De tan sumergidos que estamos, apocalíptica Pink -escribiendo esto desde su propio blog- cree que ya nos fregamos.

Finalizada la relación de mi amiga -por motivos que !demonios! ninguno de los dos posteó- supongo que de acá a un tiempo iniciará un nuevo romance, ojalá que encuentre un puro, un espíritu libre de tanta contaminación.